RIOJA ALAVESA

La Rioja Alavesa posee, gracias a la protección que le brinda la Sierra Cantabria, un microclima que la convierte en el lugar idóneo para la producción del vino. Los paisajes de la Rioja Alavesa son inconfundibles; largas extensiones de viñedos de color cambiante, de un verde intenso en primavera a diferentes tonos rojizos en otoño.

Campos rojizos en la Rioja Alavesa

La elaboración del vino marca la vida en esta zona plagada de bodegas, algunas de moderna e innovadora arquitectura, y otras comprometidas con la tradición. En los subsuelos de muchos pueblos y villas se encuentran excavadas “cuevas” o “calados”, que son empleadas como bodegas.

Las bodegas están muchas veces abiertas al público y nos brindan la oportunidad de introducirnos en el apasionante mundo del vino; catar los diferentes caldos, conocer su proceso de elaboración, comer en sus restaurantes…

Bodega moderna

Por otro lado, la Rioja Alavesa cuenta con localidades de gran valor artístico-cultural. Visitar Laguardia, Labraza o Labastida, entre otras, y descubrir su patrimonio y su historia es algo que hay que experimentar. Sus palacios, sus casas solariegas blasonadas y sus iglesias sumadas a las ermitas románicas y a los dólmenes, convierten a la Rioja Alavesa en una cita ineludible.

Más información en www.rutadelvinoderiojaalavesa.com

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